ROCK STAR AL DESNUDO
Nadie les había preparado para
el espectáculo que iba a darse a continuación en el tan esperado concierto.
Fans llegados de los diferentes estados, expectantes ante la aparición de la
«rock star», con sus cámaras en ristre, preparadas para disparar hasta agotar
los carretes, con los nervios de la impaciencia acumulada durante horas de
espera, todo ello cesó ante la aparición de la estrella en el escenario que se
presentó llevando como único atuendo su piel.
Muchos escondieron sus cámaras
para no conservar en su memoria el show del que hasta entonces había sido su
ídolo, pero, es que la ausencia total de sexo que lo definiera dejó a la
audiencia en estado de semiinconsciencia incrédula ante lo mostrado, y que sus
ojos querían sin lograrlo, poder desmentir. Y no, no era el efecto de
sustancias psicotrópicas puesto que las mismas no habían estado presentes entre
la multitud agolpada ante el escenario.
La visión era real, real como
su propia presencia.
Los asistentes más pusilánimes
guardaron su cámara en el bolso. Ninguno de ellos quería retener en su memoria
y mucho menos conservar negativos para la posteridad de aquel cuerpo sin sexo.
El malestar iba creciendo entre la multitud; una onda solapada de murmuraciones
corría entre ellos como un río seco de palabras cuyo contenido quería ocultarse
entre los juncos del cerebro que, se opone a procesar lo que ve porque lo
desconocido provoca miedo, incertidumbre y obliga a mover todas las creencias
arraigadas hasta tropezarse con otras realidades, con formas que no se avienen
con lo que hasta entonces había estado enraizado en las vidas de estos
espectadores carentes de una visión más amplia. Fueron abandonando el recinto y
dejando ahora sí, totalmente en cueros a la fulgurante estrella que lejos de
retirarse, esa noche cantó como nunca lo había hecho, y el eco de sus canciones
retumbó hasta más allá de las murallas que cercaban aquel reaccionario hábitat
de mentes clausuradas.


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