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Mostrando entradas de noviembre, 2024

AMARRE

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  El temporal trajo al umbral de su choza el cuerpo mutilado de una figura femenina. Él, arrastró su torso durante décadas, con la esperanza de encontrar el resto de apéndices que hubieran podido recomponer aquel baqueteado cuerpo. Cuenta la leyenda que al final de sus días un nuevo temporal devolvió al muchacho las partes olvidadas ya. #Microrrelato a partir de la fotografía de:   Salahuddin Ahmed.

RITUALES

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  Cada mañana el despertador es el anunciante inmisericorde del ritual que inicia con el amanecer. Así, de entrada, en el nuevo día nada hacía presumir los acontecimientos futuros. Pero … ¡Cagüen t’ó!  ¡Siempre hay un,  ‘pero’ ! … Fue entrar al baño y ver su figura reflejada en el espejo que como de todos es sabido es un artefacto sin alma…y ver que le faltaba una oreja… ¡Sí!, ¡Una oreja! Así como suena…—en este caso sin sonido— en su lugar, una oquedad fría y muda… ¡Mi oreja! ¿¡Dónde está mi oreja!? … ¡La madre que parió al pato de colores!… ¿¡Qué cojones ha pasado aquí!? … Ofelia lo llamaba desde la cocina para el desayuno, pero, él, no podía oírla, o para mejor decir: oía la mitad del mensaje con el otro órgano que de momento seguía ahí, donde lo pusieron al nacer… —¡Federico! ¿Es que no me escuchas? ¡Qué hombre! —grita Ofelia por cuarta o quinta vez. Federico, llora ante el inmisericorde espejo. No entiende nada. No puede comprender como se perdió su oreja, así, sin p...

RÍOS DE TINTA

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  Desde la orilla opuesta llega una melodía no identificada. La música le hace retroceder a otros tiempos que, no por pasados fueron mejores. Sentado sobre una piedra cubierta por un manto de musgo, este, hacía del sillón improvisado, un mullido asiento. Escribía, emborronaba, volvía a reescribir lo garabateado. —No puede ser. —Decía una y otra vez como si con ello quisiera convencerse así mismo. En aquel lugar habían transcurrido los mejores y los peores tragicómicos momentos de su poca habitual vida. No era huraño, no era antisocial, no era introvertido. Solo anhelaba una paz que el mundo le negaba. Él, tan libre. Él tan independiente. Él, tan poco pendiente de lo que el rebaño denominaba  “vida”.  Él, no era de este mundo, fabricado sobre embustes y enredos que no entendía. La lenta cadencia con que la música iba entrando poco a poco hasta inundar el espacio, lo transportó a una nueva zona, irreconocible, azul, libre; un campo hasta ahora oculto. El miedo que siempre h...