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Mostrando entradas de septiembre, 2024

LOS CALCETINES DE NABUCODONOSOR

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  Con la habilidad digna de una manada de pulpos distribuían clavijas a lo largo y ancho de sus respectivos paneles durante jornadas esclavizantes. Lili llegaba a casa con un repetidor zumbido convertido en parte de su fisiología que, por reincidente, había pasado a un tercer plano, aunque no dejaba de ser molesto en ocasiones, perturbador, en otras. De camino a casa va soñando con el  premio gordo de la lotería: —«Me compraré una casa…un coche…una…y no volveré a este estúpido trabajo» … La llamada de aquel desconocido pilló a Mila con los ojos mirando el infinito conglomerado de cables… —¿Sí? — ¡Hello! ¿Pruebas a adivinar quién soy? —No, señor. Si es tan amable de decirme que necesita; tengo mucho trabajo que atender. A la salida del trabajo el desconocido hablante esperaba apoyado en el quiosco de prensa que había justo al lado de la puerta de la Central. Algo en su forma resultaba ¿Doméstico? Quizá usual, pero no sabía porque la primera ráfaga mental fue  ‘doméstico’ …...

VILLANOS DEL DÍA A DÍA

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  Septiembre, ese mes que promete más de lo que está dispuesto a cumplir. Cuando sus hermanos de calendario tomen el relevo habrá olvidado su ofrenda. Por cada hoja caída se va al garete una de sus ofertas. Laia había pasado los meses anteriores planeando el curso, imaginando a sus nuevos compañeros, como sería el campus, como la residencia…ni un minuto dedicado a pensar en las clases, ¿¡Para qué!? Ya se vería si acertaba o no con lo elegido… Llegada y toma de posesión de sus aposentos. Habitación propia. Podía permitirse el lujo de no tener que compartirla. Primer día de clase. Pasillos retumbando con el trotar de mil pisadas que hoy todavía resuenan en su cabeza. Entrada a la clase de D.M.M., y desde ese día, el insomnio fue el mejor o el peor de los amigos que tuvo el resto de su estancia en la Facultad. Fue verlo, escucharlo, y, el cuerpo, tomó forma de una columna marmórea: tieso, inflexible, inmaleable…la voz que llegaba hasta ella, trepaba por su interior como una serpie...

A SALTO

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¿Qué hora sería en este momento al otro lado del charco? Había pasado su etapa de estudiante sin pena ni gloria —como casi todo en su vida—. La geografía no era materia de su interés y, siempre, la arrastró sin conseguir aclarar donde estaba  el Orinoco , igual podía situarlo en el cuerno de África como en el sur de Oceanía, cuestión esta que le hacía perderse de continuo y andar desorientado por un camino de gloria impuesto a martillazos. «Refulge, reinserta, retuerta, resuelta…»  ¿Cómo coños se denominaría aquel brillo que llegaba de la escalera de cuerda que apareció colgada del muro que había detrás de su casa?… Despistado, disléxico, desorientado… «atributos» éstos que le asignaron cierta resignación para cruzar el anodino destino impuesto. Con todo, resolvió intentar la escalada; su miedo a cuestas, sus ojos desviados de la realidad que no quería enfrentar. Cuatro peldaños de ascenso y la ceguera le alcanzaron de lleno. Toda oscuridad, todo negro, un agujero negro por el...

LA INEFICACIA DE LOS CONSEJOS #MICROCUENTO

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  —¿Qué va a tomar el señor? —Camarero. —Lo mismo que aquella señorita que se sienta al lado del ventilador. —Cliente incauto. —Señor, le advierto qué…—Camarero. —De advertencias estoy lleno. Limítese a ejecutar el pedido. —Cliente. —Bueno, yo, lo he intentado, usted verá…—Camarero. La camioneta de la morgue, negra como el horizonte del finado, recogió al insensato que, había quedado doblado cual servilleta sobre la silla. No desestimes el consejo de un camarero. Su intencionalidad, a veces, es sana.                                                                                                                                            ...

BUS 678W

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  La fantasmal parada del bus Nº 678W, que en una época conectó ruidosas ciudades convertidas ahora por azar, en tinieblas, aparecía cubierta de musgo y agua. El olor extraño que emitía, llegó hasta él; consiguió frenarle en seco. Desde la habitación donde todo sucedió se divisaba el apeadero, reunión multitudinaria en otro tiempo que, invasores de distintos pelajes tomaban al asalto cada mañana. Al abandonar su cama se dio de lleno con la caña de tres metros apoyada sobre un rincón. Una idea quedó anclada en su pensamiento:  «No tocaré con ella valores inviolables».  El eco, machacón, cargante, le perseguía, empeñado en proporcionar el desasosiego que le hiciera saltar como un resorte. —No me hables…no me tientes, no me nombres…no soy yo…no me conoces… Se deslizó por el alfeizar de la ventana; rebotó en el musgo y quedó empalado en el métrico palo… Intentó pescar la nube de inmoralidad que rondaba por el andén. La caña se deshizo en minúsculos átomos descendentes sobre u...

LAS MUSAS

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  Si las musas pasan de ti, haz lo mismo: escribe, mira, observa, piensa, cuestiónate porque una aceituna es oval y no cuadrada. ¿Por qué el plato hondo tiene una funcionalidad distinta al llano?... ¿Por qué las llanuras de Castilla se parecen poco o nada a las praderas de Escocia?... Ni compromiso con el pasado y mucho menos con un futuro que siempre será incierto. La inspiración para vivir es levantarse y respirar, tirar  p’alante  sorteando la escasez iluminatoria que nos lleva a repetir tres millones de veces todas las cretineces que conforman lo insulso de nuestra naturaleza. —…Y, a ti… ¡Te llamaré «musa»! … —Dijo mirando al tragaluz del techo que amortiguaba el triste color de la estancia. Pero la musa elegida estaba maldita y, cada vez que por suerte terminaba de emborronar un folio, a la mañana siguiente este aparecía tan pulcro como una sábana blanca. Necesitaba con urgencia encontrar una cabina de teléfono. Hacía días una especie de presagio lo tenía agarrado co...

LAS TRES MARÍAS

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  Estas señoritas de camisita blanca y canesú conocieron en su día a tres lechuguinos que compartían con ellas  «el haber sido para dejar de ser». A MariLó la pretendía un mozo cuya altura terminaba en la inmensidad peluda de sus cejas. El pretendido pretendiente de MariLoli era rechoncho lo que hacía que sus andares se asemejaran a la zozobra de un barco. MariClemen tuvo un novio que le duró lo que duran los engaños hasta ser descubiertos. Cuando una tarde de domingo a la vuelta de una esquina se topó con el señorito postinero que portaba por la cintura a otra que desde luego no era ella…propinó un zapatazo contra el suelo y emulando a una santa abulense gritó para sus adentros: —¡Ni el polvo quiero! (En referencia al polvo que emanaba de la tierra que el bobo pisaba, no vayan a confundirse con algún asunto más prosaico). Y así fue como en conjunto y a raíz de tanta desdicha, tomaron la decisión de largarse a vacacionar a algún lugar del globo donde nadie las reconocería y do...